No es no: el hecho de que acudas a un bar swinger no quiere decir que estés obligado a intercambiar. Estás en todo tu derecho de decir “no”; asimismo, respeta las decisiones de los demás.

Protección: la regla de oro es protegerte en un encuentro sexual. El uso del condón es indispensable.

Higiene: quizá sea difícil saber si una persona mantiene una buena higiene con sólo verla. Pero tendrás que confiar en tus instintos.

Seguridad: no corras riesgos innecesarios. Si el lugar cuenta con habitaciones propias, es mejor que el encuentro se desarrolle ahí mismo.